Cuando la comida se convierte en arte

Cuando la comida se convierte en arte

21.FÉVR.2014

Escalar por montañas de queso parmesano, pasear por bosques con árboles centenarios de brócoli o navegar por ríos de salami es lo que podrías hacer, si vivieras en los paisajes que fotografía Carl Warner, un artista londinense que utiliza trozos y piezas de alimentos para crear escenas increíblemente realistas y complejas.

Warner y su equipo reúnen meticulosamente los elementos culinarios pieza por pieza en una mesa creando interpretaciones de reconocidas estructuras arquitectónicas como el edificio Chrysler de Nueva York, el Taj Mahal o la Gran Muralla China, figuras humanas que van desde los gondoleros a tejanos y amplias vistas que van desde el skyline de Londres a bastos desiertos con pirámides.

Warner ha trabajado en publicidad y fotografía durante más de 25 años y lleva desarrollando este proyecto que ha bautizado con el nombre de “Foodscapes” durante los últimos 10 años. La base de su éxito radica en sus conocimientos acerca de la fotografía de imágenes y la luz artificial, gracias a los cuales cada detalle es minuciosamente trabajado para que haya una perfecta armonía.

En declaraciones al diario El País, Warner aseguraba que es un “apasionado de la comida” y explicaba que “los alimentos son materiales orgánicos que tienen increíbles similitudes con grandes elementos de la naturaleza y con los que la gente también tiene afinidad natural”.

Los paisajes de este fotógrafo están montados en maquetas con alimentos de verdad, aunque reconoce que aplica algo de photoshop en los detalles finales. “Los retrato por partes: hago primer plano, plano medio y fondo. Luego los junto en la postproducción. Podría tomar las fotos de una sola vez, pero los alimentos del primer plano estarían deteriorados para cuando hubiera acabado de montar el fondo", afirma Warner.

Según Warner todos los materiales tienen sus ventajas y sus inconvenientes a la hora de trabajar con ellos. En el caso de los alimentos frescos “el problema es que se debe trabajar a gran velocidad para evitar que la iluminación y el ambiente los eche a perder, pero por otro lado te permiten trabajar con multitud de tamaños y texturas”.

Por supuesto, nada se tira y una vez finalizado el trabajo la comida se la comen entre todos o la donan a un centro local para personas sin hogar.

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