¿Por qué “jamón”?

¿Por qué “jamón”?

17.JAN .2014

La palabra jamón transporta a nuestra mente a ese sinfín de sabor y placer que activa un mar de sensaciones en nuestro organismo. El cerebro envía una orden a nuestras glándulas salivares y aumenta la segregación de saliva, es lo que se conoce comúnmente como “hacerse la boca agua”.


Aunque algunas palabras provocan esta reacción en nuestro cuerpo, lo que es cierto es que el término jamón es únicamente el conjunto de seis letras que definen un producto
excepcional y representativo de la gastronomía española. Y, contrariamente a lo que podrían pensar muchas personas, la palabra jamón no es de origen español, sino francés.


Para recorrer la historia de este nombre desde sus orígenes hasta la actualidad, debemos remontarnos al griego, donde encontramos la voz “kampé” que significaba corvejón de una pata de animal. Con este valor fue con el que pasó al latín clásico bajo la forma “camba” que evolucionó rápidamente hasta quedar fonéticamente extendida como “gamba”,  palabra sin ninguna relación con el animal marino y con un origen etimológico totalmente diferente.


Hacia el año 1080, la palabra escrita “jambe” empezó a tener vigor en francés para significar “pata o pierna” de manera que ya en el siglo XIII se pueden encontrar testimonios de la forma “jambon”. En el ámbito de las artes la voz francesa “jambe” también produjo el tecnicismo arquitectónico de “jamba”, es decir, cada una de las piezas laterales de una puerta o ventana, llegada a España de la mano de las tendencias artísticas de los siglos XVI y XVII y que nada tiene que ver con el tema que nos ocupa.


Aunque se cree que esta palabra entró en la península ibérica mucho antes, no es hasta el año 1335 cuando encontramos la primera reseña. El término tardó bastante en generalizarse ya que hasta el XVI se usaba la palabra “pernil”, nombre que se continúa utilizando en Cataluña.


Cuando finalmente la expresión “pernil” dejó de emplearse de manera generalizada y a causa de la influencia francesa en el mundo de la cocina, el término “jambon” evolucionó a “jamón” y se afincó definitivamente en nuestra lengua.


Curiosamente, en portugués la palabra “presunto” (jamón) no tiene nada que ver con el caso español o francés, sino que procede de “prosciugare”, que significa “secar bien”, al igual que la palabra italiana “prosciutto”.

LINKS