El jamón ibérico y las embarazadas

El jamón ibérico y las embarazadas

03.JAN .2014

Desde hace unos años las embarazadas han estado privadas de comer jamón y otros embutidos, así como carne y pescado crudo, por riesgo de contraer la toxoplasmosis, una enfermedad infecciosa cuyos síntomas son, en la mayoría de los casos, muy leves. Por este motivo, una persona no sabe si ha padecido o no la toxoplasmosis hasta que no se hace una analítica. Esta enfermedad es peligrosa para el feto y por ello se tiene muy en cuenta en el caso de las embarazadas.

Es cierto que algunos alimentos crudos o poco cocinados pueden ocasionar esta enfermedad, pero mientras algunos expertos coinciden en asegurar que la mejor forma de evitarla es siguiendo unas normas higiénico-dietéticas, en España los consejos y recomendaciones que dan los ginecólogos son dispersos, ya que no existe una opinión unánime al respecto.

El Centro Tecnológico Andaluz del Sector Cárnico (TEICA) ha realizado unos estudios recientes con el objetivo de conocer la incidencia del toxoplasma en la elaboración de jamón curado. Las conclusiones preliminares de este estudio apuntan a que el jamón ibérico no es peligroso para las embarazadas. El gerente de Teica, el doctor Juan Carlos Racero, aseguraba en declaraciones a La Razón, que se “está comprobando como el proceso de curación, el contenido en sal y otros factores hacen inviable en el tiempo la supervivencia del parásito de la toxoplasmosis”. Así pues, según la jefa de la Unidad de Ginecología del Hospital de Guadalajara y secretaria de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), María Jesús Cancelo, “en periodos de curación del jamón superiores a 24 meses se ha comprobado que el producto es más seguro. Por lo tanto, a mayor tiempo de curación del jamón, mayor seguridad”. En el caso de Joselito todos los jamones gozan de un mínimo de 36 meses de curación y cada jamón va debidamente identificado con su número de añada.

En el 2011, la revista  Journal Of Food Protection publicó los resultados de un estudio pionero realizado por especialistas en Nutrición de la Universidad de Zaragoza con cerdos infectados por toxoplasmosis. Analizaron jamones después de 14 meses de curación y no detectaron parásitos en el producto final, por lo tanto el riego de contraer la enfermedad con su consumo es mínimo. 

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